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Mayo

Muere Ricardo Estarriol, II Premio Diario Madrid

Martes, 18 Mayo 2021
Publicado en Presentaciones

Ricardo Estarriol (Gerona, 27 de febrero de 1937-Viena, 15 de mayo de 2021) fue una referencia de la información sobre los países del Este, antes y después de la caída del Muro. Afincado en Austria, corresponsal en Viena del diario La Vanguardia (1964-2002). En 2000, obtuvo el II Premio Diario Madrid de Periodismo, entonces aún con el nombre de Premio Rafael Calvo Serer. El acto de entrega se celebró, el 16 de febrero de 2000, en la Asociación de la Prensa de Madrid, con la presidencia de Antonio Fontán y el Conde de Godó. La laudatio fue pronuncida por Joan Tapia, director de La Vanguardia

 

 

 

Por Maciej Stasiński

Ricardo, jefe, maestro, amigo

Soy periodista porque un dia de junio de 1979 Ricardo Estarriol me oyo hablar castellano como estudiante de filologia espanola en la sala de prensa donde una hueste de recien llegados reporteros de todo el mundo tramitaban acerditaciones y contrataban a traductores para cubrir el primer viaje de Karol Wojtyla a su patria en calidad de Papa Juan Pablo II. Me contrato como interpete dos anos mas tarde, cuando el sindicato Solidarnosc comenzaba a sacudir los cimientos del regimen comunista.

Con el aprendi el oficio al recorrer Polonia siguiendo los vertiginosos sucesos de la revolucion democratica que alteraria la historia de mi pais y de toda la Europa del Este, entrevistando desde altos cargos del regimen, pasando por jerarcas de la Iglesia catolica, hasta a lideres y militantes de Solidarnosc, con Lech Walesa, asi como con la flor y nata de la intelectualidad como Adam Michnik, Jacek Kuron, Bronislaw Geremek o Tadeusz Mazowiecki...Justo es decir que con Ricardo conoci mejor mi propio pais.

De su mano, empunando su minusculo bloc de notas color naranja en vez de una grabadora que despreciaba, aprendi que una entrevista hay que apuntarla al vuelo por muy rapido que trascurriera porque asi se maximizaba la atencion y ahorraba tiempo.

Juntos vivimos la euforica aunque pasajera feria de la libertad con Solidarnosc entre 1980- 1981, el golpe marcial del regimen en diciembre de 1981, la represion en los anos siguientes, el asesinato del sacerdote Jerzy Popieluszko en 1984 por agentes de la policia secreta y el inaudito juicio de sus asesinos en 1985. Juntos cubrimos los ocho viajes de Juan Pablo II a Polonia, las huelgas obreras y las apasionantes negociaciones entre Solidarnosc y el moribundo regimen comunista en la “mesa redonda” en la primavera de 1989 que puso en marcha la transicion que devolveria a Polonia a la vez la independencia nacional, la democracia liberal y la economia de mercado.

Juntos sorteabamos el acoso que nos tendia la policia politica que tenia a Ricardo en la mira desde que a mediados de los 70. entrevistara en Varsovia a peligrosos enemigos del socialismo real como Adam Michnik.

Viajamos tambien a la Ucrania para cubir el despertar nacional y democratico en los primeros anos de la decada del 90. del siglo pasado. Y paulatinamente, a un paso casi inadvertido, Ricardo iba dejando de ser jefe y maestro de oficio, convirtiendose en socio y amigo de infalible lealtad, mientras me preparaba para retomar la corresponsalia de La Vanguardia en Polonia, Ucrania, Lituania, Letonia hasta que finalmente en 1989 un “aquelarre” de la redaccion del diario en Pelayo 28 me consagrara como corresponsal.

Nunca fue obstaculo entre nosotros que yo viniera de un ambiente de jovenes rebeldes anticomunistas, pero con fantasias trotskistas, y el de un mundo del catolicismo militante y apostolico. Su empatia y sabiduria vencian toda posible desconfianza quizas porque siempre me tenia por “anima naturaliter cristiana”, como me lo repetia en latin. Idioma que tan buen servicio le rindiera en otras ocasiones como durante un viaje a China cuando a falta de lingua franca invitaba a su interlocutor, un obispo clandestino, a fumar su gitane: - ¿Faciamos fumum? Ergo fumemus.

Amigos y colegas, polacos y enxtrajeros, no salian de su asombro como podiamos llevarnos tan bien.

A mi no me sorprendia.

En pleno diciembre de 1981, tras un enloquecido viaje nocturno en coche desde Viena a la nevada y gelida Varsovia, que habia emprendido al anunciarse el autogolpe del general

Jaruzelski contra Solidarnosc, Ricardo fue directo a mi casa solo para saber por una amiga mia que yo estaba detenido por distribuir folletos clandestinos contra el golpe en las fabricas de Varsovia.

Sin pensarlo, o sea sin saber como acabaria el trance, Ricardo corrio a la oficina de prensa para corresponsales extranjeros para acreditarme como su colaborador e interprete. Varios anos mas tarde, cuando la policia comunista, alarmada ante evidentes contactos de Estarriol con Solidarnosc clandestina, me retiro el permiso para trabajar para La Vanguardia y le ofrecio servicios de otros traductores de igual pericia linguistica y segura lealtad politica, Ricardo no vacilo en jugar la faroleria amenazando con la expulsion del corresponsal de la agencia de prensa polaca de Madrid.

No soy quien para saber si Ricardo disfrutara de la vida enterna. Ojala. Pero de mi recuerdo y mi gratitud seguro que gozara. Quedan tallados en piedra.

 

 

 

 

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